Deep Purple – Deep Purple in Rock (1970)
Cuatro rostros en la roca y un rugido que cambió el rock
En junio de 1970, cuando Led Zeppelin y Black Sabbath ya estaban sacudiendo el mapa musical, Deep Purple respondió con un disco que lo cambiaría todo para ellos. Deep Purple in Rock no fue solo su cuarto álbum de estudio: fue un renacimiento. Dejaron atrás el rock psicodélico y sinfónico de sus primeros trabajos para abrazar un sonido más pesado, rápido y agresivo.
Un cambio de rumbo
Tras el experimento de Concerto for Group and Orchestra (1969), una obra que mezclaba rock y música clásica, Ritchie Blackmore e Ian Paice querían más fuerza y menos florituras. El resultado fue una renovación de la plantilla: salieron el cantante Rod Evans y el bajista Nick Simper, y entraron Ian Gillan a la voz y Roger Glover al bajo. Nacía así la célebre formación conocida como Mark II:
Ian Gillan: voz
Ritchie Blackmore: guitarra
Jon Lord: órgano Hammond
Roger Glover: bajo
Ian Paice: batería
La química fue inmediata. Gillan aportaba una voz capaz de pasar de un susurro a un grito desgarrador, Blackmore tocaba con velocidad y precisión casi clásica, y Jon Lord distorsionaba su órgano Hammond a través de amplificadores Marshall hasta convertirlo en un instrumento tan feroz como una guitarra.
Grabación y producción
El álbum se grabó entre 1969 y 1970 en varios estudios de Londres, entre ellos IBC Studios, De Lane Lea y Abbey Road, mientras la banda seguía de gira. La producción corrió a cargo de la propia banda. El disco se publicó en Reino Unido el 3 de junio de 1970 con el sello Harvest.
La portada: una parodia de Mount Rushmore
La imagen del disco es una de las más reconocibles del rock. Los cinco miembros aparecen esculpidos en una montaña, imitando el famoso monumento estadounidense de Mount Rushmore. Es una portada tan arrogante como divertida, y encajaba con la actitud de una banda que venía a imponerse.
Las canciones que marcaron época
Speed King abre el disco con una descarga de energía. Su letra es un homenaje a los pioneros del rock and roll, con guiños a Little Richard y Elvis, y el tema es una declaración de intenciones: velocidad, volumen y virtuosismo.
Child in Time es la joya del álbum. Es una pieza de más de diez minutos con una estructura dramática: arranca con un clima inquietante, crece con el órgano de Lord y estalla en los agudos imposibles de Gillan. Con los años se convirtió en un clásico absoluto de los conciertos de la banda y en una de las interpretaciones vocales más imitadas del rock.
Hard Lovin' Man cierra el disco a toda máquina, con un ritmo galopante que anticipa el heavy metal que llegaría después. Y Into the Fire, con su riff directo y contundente, demuestra que Deep Purple sabía ser pesados sin perder el groove.
Ventas y recepción
El álbum fue un éxito en Reino Unido, donde alcanzó el puesto 4 de las listas y permaneció en ellas durante más de un año. En Estados Unidos tuvo un arranque más discreto, aunque con el tiempo su fama no dejó de crecer. A lo largo de las décadas ha acumulado certificaciones en distintos países y, según las cifras más citadas, supera los 3 millones de copias vendidas en todo el mundo. Conviene tener en cuenta que las cifras de ventas de la época son aproximadas y varían según la fuente.
Premios y reconocimiento
En 1970 el álbum no recibió premios importantes como tal, pero su reputación fue creciendo con el tiempo y hoy aparece de forma habitual en las listas de mejores discos de hard rock y heavy metal de revistas y medios especializados. Su prestigio se reforzó cuando Deep Purple fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2016. El disco ha sido reeditado en varias ocasiones, incluida una edición por su 25 aniversario con una remezcla de Roger Glover, y sigue siendo una referencia obligada para cualquier amante del género.
Lista de canciones (edición original del Reino Unido)
CARA A
- Speed King
Abre el disco con un efecto de órgano y guitarra que da paso a un ritmo frenético. La letra es un homenaje a los pioneros del rock and roll, con referencias a clásicos de Little Richard como Good Golly Miss Molly y Tutti Frutti. Es una declaración de intenciones: velocidad, potencia y virtuosismo desde el primer segundo. Está firmada por los cinco miembros de la banda. - Bloodsucker
Un tema de riff pesado y actitud oscura, con la guitarra de Blackmore en primer plano y un solo de órgano de Jon Lord. Es una de las canciones más directas del álbum. Ian Gillan ha comentado en entrevistas que no quedó del todo satisfecho con la letra, pero el groove compensa de sobra. - Child in Time
La pieza central y más famosa del disco. Comienza con un órgano inquietante, crece de forma gradual y estalla en los agudos extremos de Gillan. Su estructura dramática, con silencios, tensión y explosiones, la convirtió en un clásico de los directos. Se suele interpretar como un mensaje antibelicista, en pleno contexto de la Guerra Fría. Su melodía guarda un parecido con una canción del grupo It's a Beautiful Day, algo que la propia banda ha reconocido. La versión en directo más célebre está en Made in Japan (1972).
CARA B
- Flight of the Rat
Un tema rápido y enérgico, con Ian Paice destacando a la batería. Incluye largos pasajes instrumentales en los que Blackmore y Lord se retan con solos vertiginosos. Es la canción en la que más se nota el espíritu de improvisación de la banda. - Into the Fire
Un hard rock contundente y compacto, construido sobre un riff directo de Blackmore. Es de las canciones más cortas del álbum y de las más pesadas, con una base rítmica sólida de Glover y Paice. Muestra que la banda sabía ser contundente sin necesidad de alargar los temas. - Living Wreck
Un tema de tempo medio con un aire más bluesero y un diálogo constante entre órgano y guitarra. Sirve como respiro entre la energía de las pistas vecinas, sin perder el carácter del disco. - Hard Lovin' Man
Cierra el álbum a toda velocidad, con un ritmo galopante y un arranque explosivo. Muchos críticos la consideran una de las canciones que anticipan el sonido del heavy metal, por su rapidez, su riff y la intensidad de la batería de Paice. Es un final a la altura del resto del disco.
Un legado de piedra
Deep Purple in Rock no solo consolidó a la formación Mark II, también ayudó a definir el sonido del hard rock de los años setenta e influyó en generaciones de bandas. Más de medio siglo después, sigue sonando con una energía difícil de igualar. Si quieres entender de dónde viene el rock duro, este disco es una parada obligatoria.
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